Fuentenebro ha acogido este 22 de octubre la primera sesión presencial del curso sobre Economía Circular en el Sector Vitivinícola de la Universidad de Burgos. Una jornada participativa que ha situado a la agrupación A950 Viñedos de Altura de la Ribera del Duero en el centro del aprendizaje y ha mostrado el valor de una universidad que se acerca al medio rural para acompañar los proyectos que nacen en él.
Hablar del mundo rural desde el propio mundo rural permite conocer de primera mano sus dificultades, escuchar a quienes trabajan en él y construir propuestas conectadas con su realidad. Ese ha sido el espíritu de esta sesión del curso de la Universidad de Burgos, financiado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social y cofinanciado por la Unión Europea.
La coordinación del curso ha mostrado una actitud muy proactiva adaptando sus contenidos a las realidades vitivinícolas de Castilla y León. Esa adaptación ha llegado hasta el punto de trasladar las clases presenciales a los pueblos de los viñedos y trabajar sobre una experiencia concreta: la agrupación A950 Viñedos de Altura de la Ribera del Duero.
La Agrupación A950 es una agrupación formada por cinco municipios (Aldehorno, Fuentenebro, Honrubia de la Cuesta, Moradillo de Roa y Pardilla) que comparten una identidad vitivinícola y el compromiso de poner en valor los viñedos singulares de sus respectivos territorios. Su objetivo es reconocer y proteger este patrimonio, visibilizar su singularidad y convertirlo en una palanca para impulsar el desarrollo económico, social y cultural de los municipios, generando nuevas oportunidades y fortaleciendo el futuro del territorio.
La primera sesión ha reunido al equipo de la agrupación y a una amplia representación de la cadena vitivinícola, con presencia de viticultores, bodegas, instituciones, hostelería y dinamizadores sociales. Esta diversidad ha permitido compartir perspectivas y abordar los retos del sector desde la relación entre el viñedo, el vino y el desarrollo de nuestros pueblos.
La jornada ha sido facilitada por Beatriz Quintana, experta en programas de sostenibilidad y dinámicas de participación, que ha conducido una discusión abierta y particiaptiva. Las dinámicas han invitado a cuestionar enfoques conocidos, buscar nuevas perspectivas y abrir la mente a otras fórmulas de colaboración y desarrollo.
Durante la sesión se han analizado los problemas del sector y, especialmente, las dificultades de los viticultores. También se ha debatido sobre la necesidad de explorar y desarrollar nuevos mercados y sobre el papel de instituciones clave, como los consejos reguladores de las denominaciones de origen, para escuchar al territorio, participar en la reflexión y promover nuevas vías de desarrollo.
Los participantes han destacado la importancia de disponer de estos espacios para compartir experiencias, elaborar ideas y convertirlas en acciones reales, con impacto en la viticultura y en los municipios que la sostienen.
La presencia de la Universidad de Burgos en Fuentenebro tiene un valor que va más allá de una jornada formativa. Acerca conocimiento y herramientas de trabajo al territorio, reconoce la experiencia de sus habitantes y contribuye a fortalecer iniciativas impulsadas desde los propios pueblos. Esta sesión demuestra que el medio rural también puede ser un lugar donde aprender, innovar y construir respuestas colectivas.

